El IPERC es la herramienta central del sistema de gestión, pero la confusión entre sus dos modalidades genera matrices incompletas y controles mal asignados. Conviene tener clara la diferencia.
IPERC de línea base
Es el diagnóstico inicial. Se elabora una sola vez, al implementar el sistema, y cubre todos los procesos, actividades e instalaciones de la organización. Sirve como punto de partida y como referencia para medir avances.
IPERC continuo
Se aplica antes de cada tarea, especialmente en trabajos no rutinarios o de alto riesgo. Lo completa el propio equipo que ejecuta la labor, en campo, y permite detectar condiciones que la línea base no anticipó.
- Línea base: visión completa, se actualiza periódicamente o ante cambios mayores.
- Continuo: visión de la tarea puntual, se completa cada vez que se ejecuta.
- Ambos alimentan el mismo sistema y deben ser coherentes entre sí.
La jerarquía de controles
En ambos casos, los controles se seleccionan en orden: eliminación, sustitución, controles de ingeniería, controles administrativos y, en último lugar, equipos de protección personal. Saltarse ese orden es el error técnico más frecuente.