Un simulacro sin evaluación posterior es un ensayo perdido. La diferencia entre cumplir el requisito y preparar de verdad a la brigada está en lo que ocurre después del ejercicio.
Antes: definir el escenario
El escenario debe responder a un riesgo real de la operación, no a un supuesto genérico. Define objetivos medibles: tiempo de evacuación, tiempo de respuesta de la brigada, porcentaje de personal que llegó al punto de reunión.
Durante: observar sin intervenir
Asigna observadores con lista de verificación. Su trabajo no es corregir en el momento, sino registrar qué pasó realmente: quién dudó, qué señalización no se vio, qué puerta no abrió.
Después: la parte que casi nadie hace
- Reunión de retroalimentación dentro de las 48 horas siguientes.
- Informe con hallazgos, responsables y plazos.
- Verificación del cierre de cada acción antes del siguiente simulacro.